
Empiezas a adentrarte en un camino de múltiples raíces que intentan entrelazarse a tus pies y sumarte a su materia para que puedas formar parte de su historia. Pero te adentras para poder dejar que levemente crean que te tienen y una vez confíen en su atracción, un ligero movimiento de tu tobillo te permite seguir andando y así, una y otra vez, recorres los mismos caminos hasta generar infinidad de teorías sobre el porqué de esta nueva incursión. El tiempo y el espacio dejan de existir y lo único que lees a través de todas estas imágenes es un caos de dígitos desordenados.