
Una noche sin dejar de dar vueltas. De nuevo, le fue imposible conciliar el sueño. Se temía lo peor. Decidió comprobar si todo seguía igual. Avanzó hasta la reja. Estaba cerrada, su estómago tembló. Oteó los alrededores de la habitación sin encontrar a nadie.
Una noche sin dejar de dar vueltas. De nuevo, le fue imposible conciliar el sueño. Se temía lo peor. Decidió comprobar si todo seguía igual. Avanzó hasta la reja. Estaba abierta. Oteó los alrededores de la habitación. Nadie. Su estómago tembló. Volvió a su balancín. Quizá allá fuera nunca encontraría alpiste y agua.